La Casa Azul es el universo íntimo de Frida Kahlo. Ella pasó aquí la mayor parte de su vida, primero con su familia y, años después, al lado de Diego Rivera. En este lugar se hospedaron interesantes personajes nacionales y extranjeros, atraídos por el magnetismo de ambos pintores.
Desde su inauguración en julio de 1958, en la Casa Azul y en sus jardines se exponen objetos personales y pinturas de ambos artistas, arte popular, esculturas precolombinas, fotografías, documentos, libros y muebles que formaron el ambiente en el que Frida se inspiró para crear.